En un contexto de incertidumbre y abandono, los campesinos del territorio colombiano conocido como "la Colombia olvidada" han levantado su voz para exigir que se prioricen sus necesidades en la mesa de negociación de paz. "Nosotros queremos que todos los puntos se hagan cumplir", afirmó uno de los representantes, quien destacó la situación crítica que enfrentan tras la detención de cuatro integrantes de la Mesa de Diálogos de Paz, incluyendo a su delegado, el señor Leo. "A él lo eligieron como delegado, pero el gobernador de Antioquia, Dr. Julián Andrés Rendón, ha estado impidiendo el proceso de diálogo", agregó, enfatizando la urgencia de retomar las conversaciones para avanzar en la paz.
La comunidad campesina se enfrenta a un dilema constante. "Nos hacemos una pregunta: ¿por qué a diario se tiene que interrumpir los diálogos de paz?", cuestionó otro miembro del grupo, subrayando la frustración por la falta de atención a las necesidades de estos territorios. "Queremos que tengan en cuenta las necesidades de estos territorios abandonados", insistió, haciendo hincapié en la importancia de un diálogo inclusivo que contemple las realidades de la vida rural.
La situación se complica aún más para quienes habitan en estas regiones. "Siempre nos toca hacer las cosas como a escondidas porque en este territorio vive Leo", compartió uno de los campesinos, quien expresó su temor por la estigmatización que sufren. "No queremos que nos sigan catalogando como guerrilleros porque somos campesinos productivos que vivimos en estas veredas, somos parte del territorio", defendió, solicitando un reconocimiento a su labor y su contribución al desarrollo local.
La urgencia de una reunión con el Presidente de la República se hace evidente. "Solicitamos una reunión para entregarle todos los proyectos de desarrollo y de inversión social que necesitamos para tener ingresos económicos en la región", afirmaron, resaltando la falta de recursos básicos. "¿Dónde están las escuelas, los utensilios escolares para nuestros niños?", cuestionaron, evidenciando el abandono estatal que sufren.
Finalmente, los campesinos dejaron claro que la violencia no es la solución. "Queremos que tengan en cuenta que muchos campesinos se alzan en armas por las necesidades y el abandono estatal que vivimos a diario en nuestro territorio", concluyeron, haciendo un llamado urgente a la paz y a la inversión en sus comunidades. La esperanza de un futuro mejor para estas comunidades radica en la posibilidad de un diálogo sincero y en la implementación de proyectos que atiendan sus requerimientos más apremiantes.